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lunes, 22 de marzo de 2010

Nobody, not even the rain, has such small hands.
E. E. CUMMINGS.


Minas de cobre, pozos azules.
Puertas ya abiertas y desdeñadas.
Álgebra fija de las miradas.
Níveo silencio de los gandules.

Rías de acero, juncos, albahaca.
¡Anhelo de la vital moviola!
Palabras mordiéndose la cola.
Ebriedad de cuerpos y resaca.

Y aquella tibia literatura
que apenas dura.

Estiramientos. Plena la urétera.
¡Minas de cobre! ¡Pozos azules!
DESEO. Tules,
nubes, flores, cielo, mar, etcétera.

martes, 9 de marzo de 2010

Más pseudopoemas

Callao y Bartolomé Mitre. Buenos Aires.

Después de una charla sobre el tema con Renzo, me dieron ganas de publicar estos sonetos que escribí hace ya casi dos años, cuando mi vida era un fragor de amores y los vinos de toda clase, como decía Rimbaud, fluían, me parecía entonces, sin cesar. Ninguno vale gran cosa, pero los escribí rodeado de buenas personas, de gente cuya estima aún conservo, en esa Buenos Aires que a veces se parece tanto a la literaria.


SONETO

A Fernanda Viveros.

...O gioia
Ch'io non connobi, essere amata amando!
LA TRAVIATA.


Rubor de labios de sombra encarnada,
azul purpúreo de ojos cenicientos,
deslumbre probable de amores cientos
--deslumbre cierto de mi alma ajada.

¡Qué goce, digo, embargado de pena,
de este fatuo amor creyéndose amado,
qué delicia este amor atormentado,
qué tristeza la mía, tan serena!

Amparada en su sombra mi alma vela.
Una sonrisa descubre universos.
Bajo la luz umbría ya la cela

esta mirada de anhelos anversos:
ya se va ella, prolongando su estela.
A mí sólo me restan estos versos.

***

SONETO EN BUENOS AIRES

A Fernanda Viveros.

Balcón de bruma, espera y cigarrillos,
en plena concupiscencia de ocasos
astrales, sin avatares sencillos,
sin piedras, sin famélicos acasos.

Balcón pleno de rosas espectrales
que ora mi pobre corazón no busca
sólo nubes en flor, prismas carnales
y una híla de sueños más bien vetusta.

Huelgan ya los púberes rosicleres;
huelgan la luna, la sala, el asfalto,
¡Cómo así no, Fernanda, los placeres

que al corazón el áureo sobresalto
ocasiona, entre enseres y deberes,
aquel amor de bonaerense encanto!

***

SONETO A LA AMERICANA

Al Dr. Francisco Acevedo.

Cruzo la calle, hacia la Americana,
donde un bigotudo panzón me espera:
por do se mire su risa engalana
la clase de empanadas que se quiera.

De carne o de posho, o una pizzita,
¡ta' bueno!, todo vale con el gordo,
aunque alguien diga, al ras de una chelita
que de tanta grasa quedarás sordo.

Me como tres, cuatro, cinco, ¡qué importa!
Y entre una y una, media muzzarella,
con dulce de leche, acaso una torta,

que a lo salado todo dulce encela,
y al corazón la tristeza recorta
una panza llena y la mente lela.

sábado, 6 de marzo de 2010

Gileando a una mujer ajena

***, te escribo ebrio este soneto
sin saber cómo ni por qué ni cuándo
-solamente como quien anda andando,
como quien se escuda en un parapeto.

Una palabra y todo está resuelto.
¿Por qué en el '----' me -------
y sólo en estos días me -------
como esperando algo que no presiento?

No sé cómo actuar, puesto que tú eras
como el abejorro harto en la hojarasca
que no acepta corazones, ni tasca
excusas que le parecen austeras.

La vez que nos vimos, sonrisa puesta,
yo pensaba estar soñando en un bote
a la deriva, ¡siquiera un calote
que, satisfaciendo la aurora enhiesta,

probando tu mano sobra la mía
-¡oh soles, naufragios, enterococcus!-,
como sobre el deseo el autofocus,
posando su más íntima grafía

me señalara a mí como su amado!
Yo pensaba, iba diciendo, observarte
tímida, entera, como una obra de arte,
como la piel que observa a su costado

la luz que crece sobre los geranios,
¡Hermosa como el oro de las cuevas!,
¡más preciosa que las bíblicas Evas!,
¡más resplandeciente que los elanios!,

verme y quererme como olvidase antes;
como yo era, sin tapujos, sin nada
que obturase la más leve celada:
¡Yo, rojo, como el fragor de mil Martes!

¡Ah, ***, cómo olvidar la cita!
Pero estoy consciente, naturalmente,
que de seguro atiborré tu frente,
(más que de Melpómene, ¡de Afrodita!)

de cuestiones que no te fueron gratas.
¡Miel de gata, tus ojos de papel!:
sé que sin proponérmelo fui infiel
a tus perplejidades más innnatas,

y por eso pido perdón. Si bien,
dadas las circunstancias especiales,
te suplico, ***, que me regales
la respuesta sincera de tu sien.

¿Tengo alguna oportunidad contigo
o acaso ladrando al árbol errado
estoy? ¿Acaso al Amor anhelado
intento hurtar el bien que no consigo?

Dímelo y sin más, nada más que fe
en lo que acaso nos pueda esperar,
fragor, poesía, carreteras, mar...:
¿querrías tomar conmigo un café?

martes, 2 de marzo de 2010

Ave

A media sombra
entre tu piel y la alfombra,
el tubo en el sofá,
la jaula vínica,
y demás faralá.

Duro solo de guitarras
en la línea telefónica.
Él no conoce ni marras
ni dominante sin tónica.

¿Y la Amada?:
Noche dorada,
mirada cínica,
la falda corta,
seria y discreta,
luz violeta,
-él la vilorta
y ella coqueta.

Y cuando ambos se sacuden
sus pequeñeces
cesan los jueces
en mi ventana
y hasta mañana.

martes, 23 de febrero de 2010

soneto

A Diego

Broder: ¿cuánto más has de demorarte
en regresar a esta puta ciudad
-si es que fuese aunque por pura lealtad-
cuando ya no hay más ganas de esperarte?

Nos esperan el sol, la playa, el sueño
de mil “acaso si” nunca resueltos
roleados, sazonados, ¡mierda!, envueltos
en la hierba libre, ociosa y sin dueño

que con placer compartiremos juntos
al alba, sin testigos, sin barruntos:
sólo música que enmudece el alma,

tristeza majestuosamente absuelta,
truenos, soles negros, ¡al fin devuelta
del ardiente fragor la nívea calma!

viernes, 24 de octubre de 2008

Definitely pas de orietur

Supongo que sí, que ella tenía razón y que soy un idiota. Hoy y en este momento, sábado hacia las 0:58 hs, reafirmo la promesa que me hice hace un rato: buscar sonidos nuevos. Hoy que mis amigos han salido, hoy que no los he acompañado por trasnocharme con las curvas y el mercado, hoy que estoy solo, aquí, junto a mi Trapiche, y apenas la nube comienza a cristalizar, apenas ya, esa levedad que tiene tanto de nostalgia, y que tengo ganas de fumarme un cigarrillo pero pereza de levantarme y dejar de escribir, hoy y aquí que me aguanto las ganas de bajar por un pedazo de pizza de puro frívolo, que me atiborra un cansancio sin sueño, hoy, hoy. Basta ya.
Dios, soy tan estúpido.
Pero me he prometido no pensar más. Abandonar mis pensamientos, dejar que se pudra la imaginación. Simplemente seguir bebiendo simplemente. Simplemente. Sencillamente.
Ya mañana reanudaré la marcha, la maquinaria se encenderá otra vez y arrojaré luz sobre nuevas materias. Pronto cristalizarán; pronto podré escribir.
Sí: eso. Escribir, y dejar que el mundo arda en llamas.
Claro que tengo una cuenta pendiente. No lo he olvidado. Deseo saldarla. Me muero por saldarla, o por morir en el intento. Deseo acabar con toda esta farsa de una vez. Ser un maldito hombre por una vez en mi vida.
Pero no regresemos. No.

* * *

Hay una caravana de animales de lujo desfilando on a daily basis. Su vida es caminar y no ven más allá de sus pies. Tampoco lo necesitan: otros ya lo harán por ellas.
(Qué belleza más aburrida. Y pensar que hay chicas que las envidian.)
Hay también fantasmas fanáticos del béisbol que merodean con una Bud en la mano. Merodeo sin fin: te levantas temprano, tarde, y siguen allí.
Hay talismanes cuyo brillo es como un golpe al narcisismo del género humano.
Hay boludos y pelotudos, con los testículos del tamaño de un globo terráqueo.
Hay viejos arruinados por el alcohol, cuya risa es como un visión del espanto.
Hay gazmoños cuya inglesidad es mayor aún que la de los propios ingleses.
Hay putos del Norte, hay putas del Oeste.
Y atalayas oceánicas con tendencias caninas.
Y estoy yo.

Qué cagada. Supongo que el spleen es inevitable.

* * *

Sí, sí, ha sido un error. Es obvio: me doy este espacio para reflexionar por última vez. Supongo que hay errores que no se pueden enmendar. Yo tengo que cumplir con mi cuota, sin embargo. Lo pactado no habrá de ser eludido. ¡Desde luego que esto se ha vuelto un asunto mío, sólo mío y de nadie más! Pero mírate, huevón, ¡mírate! No apelaremos a nuestra latinoamericanidad; el servilismo es materia universal de análisis. ¡Mírate, te digo! Ha sido un error, todo, un gran error desde el principio. Ahora que hundo los pies sobre el fango, ahora que mi corazón es como una metáfora freudiana, ahora que en algún lugar de Buenos Aires, de esta ciudad de mierda, un torrente de sensualidad desborda los anaqueles y empaña las botellas ajadas de Fernet. Ahora que.
Pero ya. Pongamos punto final a esto. Y luego, move on.

* * *

Sonetinno nel giardino

Trapiche, del espanto en guardavela
de furtiva ceniza y pálido oro,
sueño núbil que hechiza, ¡yo os imploro!:
¡guardadme, vid, que la piel los encela!

¡Fustigad vuestras vanas entelequias!
Del placer siniestro el alma se jacta,
pues la paradoja ha trazado el acta
con sangre vírgen de setenta acequias

siete, ardiendo su goce profano:
"Padeceréis vuestro éxtasis en llanto"
¡Esto, señores, es placer humano!

Y ésta su gracia, su inmutable encanto.
No me privéis, pues, alcohol lontano,
de esas miserias, ¡licor sacrosanto!


* * *

Sí. Eso. Todo eso.

viernes, 4 de enero de 2008

¿Cuánto tiempo ha pasado? ¿Un mes, una hora, cuarenta años?
Vastos espacios sin retorno.
La tarde abre su ramillete de multitudes.
Voy caminando hacia ti, lento como un orgasmo.
Resplandece un diálogo infinito, un diorama de confidencias silenciosas.
Diástole accidental, soñando gozos de sístole materna.
Miradas como incendios. Soledades de acera.
Juntos, van marcando su preludio de corazones.
La larga espera de su final desesperado.
De repente: paseos, cafés, cielo, entrecalles.
Un abrazo de abruptas intermitencias.
Alguien que no se calla.
Todo ha acabado en un segundo.
Y un beso del que no quiero acordarme.
La ficción del movimiento traza su último vértice.

Un cuervo vestido de niño aun ronda los abismos de un parque secreto.