Nada sirve si se racionaliza. Las obsesiones sólo cobran eficacia agazapadas bajo la superficie de la conciencia.
Uno se obsesiona de estar obsesionado.
¿Por qué la "sabiduría", como dice Páez (no es idea nueva, ni suya, por lo demás), sólo llega "cuando ya no sirve para nada"?
Si tuviéramos la capacidad de regresar en el tiempo, la existencia sería un verdadero infierno. Nuestra vida sería la eterna rescritura de unos cuantos acontecimientos frugales.
¡CONTRICIÓN! V., ¿por qué te apresuraste a darme la espalda?
Son como guantes que te impiden aprehender la realidad.
Te lamería los instersticios de los dedos.
Amanece en otro planeta. Estoy sentado en el balcón. Veo las colillas que hace unos instantes nos fumamos: se ha ido a dormir. Tengo ganas de tirar la botella de cerveza por el vano de la ventana.
Le he escrito un poema. Lo ha leído. Se me ha acercado y, detrás del vidrio, me ha sonreído y juntado una y otra vez sus palmas, aplaudiendo sin sonido. Me he sentido como un huevonazo.
Meses después, la invito a caminar. Parece divertida de mi poca imaginación para las citas. Le estoy tocando la mano: hace frío, se la caliento. De repente, irrumpe el lenguaje. Al día siguiente, ya no quiere saber nada de mí.
Unas semanas antes, ella tomaba un taxi. Bajábamos en el ascensor: estaba totalmente borracho. Nos mantuvimos en silencio. Le había rogado que se acostara conmigo: se había negado con gentileza. Antes de subir al taxi, me dijo "Tienes que aprender más sobre las mujeres". Al día siguiente, la tenía acorrada contra una esquina oscura. En lugar de besarla -me miraba en la plena anticipación, ¿o me estaré volviendo loco?-, acudí a la captatio benevolentiae. Perdió la paciencia y no quiso saber más del asunto.
Me frotaba el antebrazo. "Pobre", me decía. No has entendido nada. Perdí el control. Al día siguiente tuve que actuar normal.
Autobús verde -he olvidado el número. Se ha sentado enfrente mío. "¿Te pasa algo?", me pregunta. Nunca me había sentido más infeliz en toda mi vida. Le doy la respuesta incorrecta. Me dice que más tarde le cuente lo que me sucede. Tras una pausa, agrega, en aclaración: "Si quieres".
Su departamento. Hay un montón de muchachos que parecen coquetear con ella, aunque quién sabe nada de las personas. Uno la elogia por su francés impecable: ella lo acepta como quien acepta un buenos días. Hay un fotógrafo que no se me quita de encima: ella va de acá para allá. Salgo a fumarme un cigarrillo. Ella se acerca con un vaso de vino. "¿Quieres esto?" Lo acepto; se va, casi sin mirarme. Poco después estoy caminando de vuelta a casa. Siento como si estuviese ardiendo en llamas.
Le enseño a jugar pool. Ella me mira: nos hemos sentado. Ojos azules; me golpea en la pierna; yo estoy un tanto borracho. Vuelve a golpear; yo le golpea la pierna de vuelta. Cada vez con más intensidad. Parece excitarse. De súbito, canjeo mis golpes (la he golpeado fuerte, por dios) por caricias. Ella lo acepta: me mira. Más allá, el pobre de mi amigo me mira furibundo. No vuelvo a hablar con ella en toda la noche.
Me acerco, estamos en una discoteca. Se ha ido, y la he cambiado por todas las mujeres. He intentado a besar a una y me ha rechazado: en todo lo que restaría de tiempo no dejaría de odiarme por semejante audacia. La busco. Está besando a otro.
Se me acerca y tengo que ocultar las fotos de mis estúpidos amigos. Hay un tipo gay echado perezosamente en el sofá de enfrente, con una mujer hermosa (está boca abajo, vistiendo pantalones cortos: ha sido un espectáculo exquisito) que parece o se hace la dormida. Ella ya está sentada junto a mí. El tipo gay me dice: "A ella le gusta que la toquen. Tócala". Ella se sonroja y le dice que se calle, luego me mira. ¿Cómo tocarla a vista y paciencia de todo el mundo? I'm not an orgy guy.
De vuelta, en el taxi, me dice que me disculpe por haber hablado mal de mí. Yo no la he oído siquiera. Tengo el cerebro frito, y el espíritu rebosante de contriciones que hasta ahora no me espanto de encima.
Barranco. Caminamos por debajo del puente. Me pregunta cómo le digo al césped. No sabe si elegir entre "césped", "hierba" o "grama". Le respondo: "grass". Se ríe. Poco después me estará rechazando en otro idioma.
Me ha regalado un par de fotos antes de que me fuera. He pasado esta última noche en vela. He querido escribirle un poema como regalo. Me he sentido incapaz.
Fumo con ella, me dice que quiere ser escritora. Unos días después, la manoseo en una discoteca.
Trato de besarla en un bar. Le digo que estoy tratando de besarla en un bar. Me dice que está saliendo con otro. Más tarde, estamos gritando en medio de la calle en dos idiomas distintos. Entra a su casa; yo busco cigarrillos en una tienda. El tipo me los ofrece en inglés.
Estoy en una discoteca, y siento que todas las chicas me miran con odio. Estoy demasiado borracho. Siento como si se me cayera toda la gente encima.
Me siento en una plaza, junto a un viejo. Estallo en lágrimas.
Ella me abraza, estalla en lágrimas.
Estoy borracho en mi cuarto, cantando Verdi. Me han quitado la billetera para que no me siga emborrachando.
Me disculpo, le digo que he sido un idiota.
Ella me pide que la visite.
Ella me abraza, me dice que me quiere, aún a pesar de que la he tratado como un hijo de puta.
Ella me invita a pasar las vacaciones con ella al Sur. No tengo dinero.
Ella pone su cabecita en mi hombro.
Ella me sonríe en medio de la calle.
Ella me besa.
Ella me rechaza.
Ella me dice que quiere verme.
Ella se va.
Y no la vuelvo a ver.
martes, 15 de septiembre de 2009
domingo, 13 de septiembre de 2009
Pequeñas impresiones antes de dormir.
1. Leyendo Watchmen. Un amigo de Joe tenía una copia back in Buenos Aires; recuerdo que Joseph me dijo "seguramente te gustaría". Tenía razón, aunque aún no sé por qué razón me lo habrá dicho. Como él, experimento cierta sensación de culpa al leerlo, aunque por razones distintas.
2. Cansado. Sin dormir bien la última semana.
3. Sin ganas, también, de ir mañana a clases. Il faut, sin embargo. El hueco entre clases es de cinco horas: se entiende.
4. Sin ninguna sensación opresiva o melancólica. Un poco de angustia, quizás, a causa del mar de lecturas en el que tengo que sumergirme en tan poco tiempo.
5. Cada día reviso mi correo no deseado con un what if pendiendo como hilo de baba del labio inferior. Si un clavo saca otro clavo, se me ocurre ahora, la sexualidad humana puede entenderse como una función de naturaleza paradigmática.
6. Es curioso, como un contexto de obligación, por más irrisorio que sea, tiene la capacidad de dar un sentido a las cosas, siquiera en un intervalo temporal estrecho. Work is the illusion of meaning, decía Woody Allen.
7. Cuando la puerta está abierta, y uno sólo puede caminar de espaldas hacia el vano.
8. Un poco de frío en las manos. Los cambios de estaciones sellan mi maldita nariz cual concreto.
9. Sentirse resguardado sin preguntarse mucho por ello está bien.
10. Las aventuras verdaderamente gozosas son como la naturaleza constreñida en el rigor del jardín. Los límites surgen de distintas fuentes: la compañía de alguien de confianza, la plena seguridad en uno mismo, la experiencia, etc. En los románticos, por ejemplo, la fe que profesaban operaba como jardinero en sus paseos nocturnos (cf. Goethe; aunque ya en Bécquer el perímetro se desdibuja:
Cuando le preguntaban a Heiner Müller qué pensaba al respecto de aquel supuesto yearning for death de los protagonistas de Tristán, respondía que era "Absurdo. El romanticismo entendido de la peor forma". Nadie puede desear la Naturaleza sin carecer de cierta desmesura.
1. Leyendo Watchmen. Un amigo de Joe tenía una copia back in Buenos Aires; recuerdo que Joseph me dijo "seguramente te gustaría". Tenía razón, aunque aún no sé por qué razón me lo habrá dicho. Como él, experimento cierta sensación de culpa al leerlo, aunque por razones distintas.
2. Cansado. Sin dormir bien la última semana.
3. Sin ganas, también, de ir mañana a clases. Il faut, sin embargo. El hueco entre clases es de cinco horas: se entiende.
4. Sin ninguna sensación opresiva o melancólica. Un poco de angustia, quizás, a causa del mar de lecturas en el que tengo que sumergirme en tan poco tiempo.
5. Cada día reviso mi correo no deseado con un what if pendiendo como hilo de baba del labio inferior. Si un clavo saca otro clavo, se me ocurre ahora, la sexualidad humana puede entenderse como una función de naturaleza paradigmática.
6. Es curioso, como un contexto de obligación, por más irrisorio que sea, tiene la capacidad de dar un sentido a las cosas, siquiera en un intervalo temporal estrecho. Work is the illusion of meaning, decía Woody Allen.
7. Cuando la puerta está abierta, y uno sólo puede caminar de espaldas hacia el vano.
8. Un poco de frío en las manos. Los cambios de estaciones sellan mi maldita nariz cual concreto.
9. Sentirse resguardado sin preguntarse mucho por ello está bien.
10. Las aventuras verdaderamente gozosas son como la naturaleza constreñida en el rigor del jardín. Los límites surgen de distintas fuentes: la compañía de alguien de confianza, la plena seguridad en uno mismo, la experiencia, etc. En los románticos, por ejemplo, la fe que profesaban operaba como jardinero en sus paseos nocturnos (cf. Goethe; aunque ya en Bécquer el perímetro se desdibuja:
Yo sé que hay fuegos fatuos que en la noche
llevan al caminante a perecer;
yo me siento arrastrado por tus ojos,
pero adónde me arrastran, no sé.
[Rima XIV]).
Cuando le preguntaban a Heiner Müller qué pensaba al respecto de aquel supuesto yearning for death de los protagonistas de Tristán, respondía que era "Absurdo. El romanticismo entendido de la peor forma". Nadie puede desear la Naturaleza sin carecer de cierta desmesura.
sábado, 12 de septiembre de 2009
Intérpretes wagnerianos de today y toujours

Hoy:
Max Lorenz (1901 - 1975)
Final del acto 2 de Die Meistersinger von Nürnberg.
Conduce W. Furtwängler.
Bayreuth, 1943.
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intérpretes wagnerianos de hoy y toujours
jueves, 10 de septiembre de 2009
Pero basta del glamour. Veamos un poco el lado malo de las cosas.
1. Acabo de entrar al Facebook (esa mierda de página se ha agazapado en mi top 5 de las cosas irrisorias que más me hacen sufrir) y ver que una amiga mexicana -creo recordar haber hablado mal de ella aquí; pobre- colgó unas fotos de B. que no había visto antes. A veces se me olvida cuán hermosa, por la puta muerte de todo lo amado por todo ser humano en este puto mundo de mierda, cuán hermosa, decía, era. O es, o como sea; como no sé si mi cerebro está en una batea o si estoy viviendo mi propia versión del Truman Show, in my book, pues, está permitido desvanecer las existencias ausentes con un pretérito imperfecto. Ella era, o mejor aún, sigue siendo un fue.
2. Insomnio. La carrera de vendedor de cosas usadas no me va bien: soy incapaz -y esto no es una cualidad, precisamente- de estafar conscientemente a la gente. Mañana voy a tener que faltar a clases. Esto es, a todas mis putas clases. Capaz y tengo una condición patológica.
3. Mi DDT (ni el insecticida ni la técnica de lucha libre, ojo al piojo) se pone cada vez peor. Esta vez lo he visto -y supongo que eso denota un progreso en el complejo- reflejado en los otros: me he preguntado si ella, acaso, no padecía también de lo mismo. Cuando lees a Freud y a Lacan, por ejemplo, no puedes evitar sentir cierto desprecio por la parte terapéutica: yo, al menos, y gracias a los conceptos acuñados por estos muy venerables señores, me hallo, si están en lo correcto, muy consciente de mis propios males. Y ya me ven, aquí como estoy. En la tríada de inodoros mundiales que hacía Zizek en unos de sus artículos, a mí me convendría más, cómo no, el inodoro alemán: mi vida consiste en mirar mi propia mierda, y en la incapacidad de jalar la cadena. O mejor aún: mirarme mirar mi propia mierda, y ser incapaz de romper el hechizo y, al fin, jalar la cadena. Pero esto mismo, ¿no es una alegoría de todo lector de literatura?
4. Soñé con que podía comerme mis propias manos. Poco después, recuerdo haberme mantenido flotando en una suerte de semi-vigilia, como el buzo con la cabeza semioculta por el mar. Mi cuerpo siento una suerte de promesa instintiva de satisfacción; me sumergí a hallarla en las profundidades del sueño. Apenas daba el primer impulso hacia el fondo cuando sonó el despertador.
5. Hoy he comprendido, leyendo un ensayo de convicción lacaniana, por qué la cagué con la última Mlle. Infortunio. A la S - E - D - U - C - C - I - Ó - N habrá que añadirle la noción de íntimo unheimliche. En una palabra: la gente no quiere conocer de ti nada que escape a la imagen de la satisfacción de su propio deseo.
6. Yo tengo un momento exacto al cual regresar en el tiempo. Me lo he pensado bien: cursar toda la carrera de nuevo y volver a sufrir algunos ineludibles es poco, una miseria, comparada con la Redención. ¡Sus manitas huesudas se enterrarían acaso, sólo entonces, en lo más recóndito de mi...! La Física me tira un lapo y me grita silencio.
7. Pero después de todo, y con esto termino, lo que dice Foucault está bien justificado: la relación escritura-muerte, siquiera, parece arrojar resultados. Estas últimas semanas han sido probablemente las más fértiles desde hace años. El árbol extiende sus hojas con mil un promesas de papercuts. Yo estoy sentado bajo la copa: soy un niño goloso, pero educado. Tengo que hacer primero mi tarea. Cada tanto, sin embargo, se me desvía la mirada. ¿Cambiaría los cortes de mis manos por esa dialéctica confusa del Otro?
8. El error reside en la confianza excesiva en la función que desempeña tu propia voluntad.
1. Acabo de entrar al Facebook (esa mierda de página se ha agazapado en mi top 5 de las cosas irrisorias que más me hacen sufrir) y ver que una amiga mexicana -creo recordar haber hablado mal de ella aquí; pobre- colgó unas fotos de B. que no había visto antes. A veces se me olvida cuán hermosa, por la puta muerte de todo lo amado por todo ser humano en este puto mundo de mierda, cuán hermosa, decía, era. O es, o como sea; como no sé si mi cerebro está en una batea o si estoy viviendo mi propia versión del Truman Show, in my book, pues, está permitido desvanecer las existencias ausentes con un pretérito imperfecto. Ella era, o mejor aún, sigue siendo un fue.
2. Insomnio. La carrera de vendedor de cosas usadas no me va bien: soy incapaz -y esto no es una cualidad, precisamente- de estafar conscientemente a la gente. Mañana voy a tener que faltar a clases. Esto es, a todas mis putas clases. Capaz y tengo una condición patológica.
3. Mi DDT (ni el insecticida ni la técnica de lucha libre, ojo al piojo) se pone cada vez peor. Esta vez lo he visto -y supongo que eso denota un progreso en el complejo- reflejado en los otros: me he preguntado si ella, acaso, no padecía también de lo mismo. Cuando lees a Freud y a Lacan, por ejemplo, no puedes evitar sentir cierto desprecio por la parte terapéutica: yo, al menos, y gracias a los conceptos acuñados por estos muy venerables señores, me hallo, si están en lo correcto, muy consciente de mis propios males. Y ya me ven, aquí como estoy. En la tríada de inodoros mundiales que hacía Zizek en unos de sus artículos, a mí me convendría más, cómo no, el inodoro alemán: mi vida consiste en mirar mi propia mierda, y en la incapacidad de jalar la cadena. O mejor aún: mirarme mirar mi propia mierda, y ser incapaz de romper el hechizo y, al fin, jalar la cadena. Pero esto mismo, ¿no es una alegoría de todo lector de literatura?
4. Soñé con que podía comerme mis propias manos. Poco después, recuerdo haberme mantenido flotando en una suerte de semi-vigilia, como el buzo con la cabeza semioculta por el mar. Mi cuerpo siento una suerte de promesa instintiva de satisfacción; me sumergí a hallarla en las profundidades del sueño. Apenas daba el primer impulso hacia el fondo cuando sonó el despertador.
5. Hoy he comprendido, leyendo un ensayo de convicción lacaniana, por qué la cagué con la última Mlle. Infortunio. A la S - E - D - U - C - C - I - Ó - N habrá que añadirle la noción de íntimo unheimliche. En una palabra: la gente no quiere conocer de ti nada que escape a la imagen de la satisfacción de su propio deseo.
6. Yo tengo un momento exacto al cual regresar en el tiempo. Me lo he pensado bien: cursar toda la carrera de nuevo y volver a sufrir algunos ineludibles es poco, una miseria, comparada con la Redención. ¡Sus manitas huesudas se enterrarían acaso, sólo entonces, en lo más recóndito de mi...! La Física me tira un lapo y me grita silencio.
7. Pero después de todo, y con esto termino, lo que dice Foucault está bien justificado: la relación escritura-muerte, siquiera, parece arrojar resultados. Estas últimas semanas han sido probablemente las más fértiles desde hace años. El árbol extiende sus hojas con mil un promesas de papercuts. Yo estoy sentado bajo la copa: soy un niño goloso, pero educado. Tengo que hacer primero mi tarea. Cada tanto, sin embargo, se me desvía la mirada. ¿Cambiaría los cortes de mis manos por esa dialéctica confusa del Otro?
8. El error reside en la confianza excesiva en la función que desempeña tu propia voluntad.
domingo, 6 de septiembre de 2009
I was born in Düsseldorf and that is why they call me Rolf
Leyendo el famoso artículo de Hayden White, "The historical text as literary artifact" he recordado este pequeño extracto -el culmen de todo el musical, I must say- de The Producers (versión del 2005), de Mel Brooks:
La pieza-casi todo con relación a ella- es verdaderamente oro puro.
Escribe White, lapidante:
Uno no puede más que temblar de emoción ante la bella articulación que White de una situación que, tras leer el texto, se nos hace más que evidente. Mel Brooks nos muestra que lo que White expone con tanto rigor y -¿por qué no?- con cierto convencimiento de que lo que tiene que decir está a punto de cagarle la cabeza al lector, esto es, la neutralidad de todo acontecimiento, es ya cosa más que conocida por el Comediante.
¡Qué síntesis tan alucinante hace Brooks, en efecto, de la neutralidad de los acontecimientos! ¡Qué desconcertantemente fantástica esta escena! ¿Cómo se ha logrado ese cambio violento, de un extremo del espectro al otro, en el público, que en un momento se larga escandalizado del teatro y al minuto siguiente ovaciona el espectáculo de pie? La cosa parece sencilla: el punto de inflexión lo hallamos en la caricaturización de Hitler. Lo que comenzó como una especie de reivindicación musical del Tercer Reich deviene sátira abierta (mímesis en grado bajo, según Aristotle). Todos felices y contentos (excepto, quizás, los homosexuales, pero eso es otro rollo). Claro que no es tan fácil. No lo es, digo, porque hay una sátira más, agazapada debajo de la superficie chillona, que se deja ver y sin embargo procura pasar desapercibida. Esta sátira no es ya argumental; podríamos considerarla una suerte de sátira "meta-argumental". La burla entonces no se dirige contra un personaje histórico, sino contra la misma Historia y sus pretendidas objetividad y naturaleza absoluta de sus elementos. Todo acontecimiento es neutral, y el historiador sólo puede ofrecer interpretaciones de una realidad que, sin el intérprete, carece de todo valor por sí misma (y hasta, si nos ponemos radicales, de cualquier rango ontológico). De allí que la horda nazi pueda ser caricaturizada como una sarta de "maricones" (ya dije, eso es otro rollo). Pero allí no está el chiste. Lo verdaderamente prodigioso de la escena es que, de un solo golpe, la Guerra se ha transformado de trágica a cómica. La línea entre el Bien y el Mal se ha esfumado por completo: de repente, nos sorprendemos riéndonos de las coreografías que imitan el lanzamiento de las bombas, o de frases como "Springtime for... Germany, / winter for Poland and France". La mayor desgracia del mundo se ha develado como un material tan susceptible de hacernos reír como cualquier otro. El público se pone de pie y aplaude el espectáculo; se ha reído estrepitosamente, pero no ha podido evitar cierta sensación sorda de culpabilidad (acaso los ecos de la Interpretación Histórica). Los espectadores de la película, también, nos reímos con ese público ficticio; nos reconocemos en ellos. En realidad, se trata de un juego macabro de espejos. Mel Brooks no se está burlando de la Historia. Mel Brooks se está burlando de nosotros:
¿O alguien pensó realmente que el Comediante no estaba consciente de lo que hacía?
La pieza-casi todo con relación a ella- es verdaderamente oro puro.
Escribe White, lapidante:
Considered as potential elements of a story, historical events are value-neutral. Whether they find their place finally in a story that is tragic, comic, romantic or ironic... depends upon the historian's decision to configure them according to the imperatives of one plot-structure or mythos rather than another. The same set of events can serve as components of a story that is tragic or comic, as the case may be, depending on the historian's choice of the plot-structure that he considers most appropriate for ordering events of that kind so as to make them into a comprehensible story. (47)
Uno no puede más que temblar de emoción ante la bella articulación que White de una situación que, tras leer el texto, se nos hace más que evidente. Mel Brooks nos muestra que lo que White expone con tanto rigor y -¿por qué no?- con cierto convencimiento de que lo que tiene que decir está a punto de cagarle la cabeza al lector, esto es, la neutralidad de todo acontecimiento, es ya cosa más que conocida por el Comediante.
¡Qué síntesis tan alucinante hace Brooks, en efecto, de la neutralidad de los acontecimientos! ¡Qué desconcertantemente fantástica esta escena! ¿Cómo se ha logrado ese cambio violento, de un extremo del espectro al otro, en el público, que en un momento se larga escandalizado del teatro y al minuto siguiente ovaciona el espectáculo de pie? La cosa parece sencilla: el punto de inflexión lo hallamos en la caricaturización de Hitler. Lo que comenzó como una especie de reivindicación musical del Tercer Reich deviene sátira abierta (mímesis en grado bajo, según Aristotle). Todos felices y contentos (excepto, quizás, los homosexuales, pero eso es otro rollo). Claro que no es tan fácil. No lo es, digo, porque hay una sátira más, agazapada debajo de la superficie chillona, que se deja ver y sin embargo procura pasar desapercibida. Esta sátira no es ya argumental; podríamos considerarla una suerte de sátira "meta-argumental". La burla entonces no se dirige contra un personaje histórico, sino contra la misma Historia y sus pretendidas objetividad y naturaleza absoluta de sus elementos. Todo acontecimiento es neutral, y el historiador sólo puede ofrecer interpretaciones de una realidad que, sin el intérprete, carece de todo valor por sí misma (y hasta, si nos ponemos radicales, de cualquier rango ontológico). De allí que la horda nazi pueda ser caricaturizada como una sarta de "maricones" (ya dije, eso es otro rollo). Pero allí no está el chiste. Lo verdaderamente prodigioso de la escena es que, de un solo golpe, la Guerra se ha transformado de trágica a cómica. La línea entre el Bien y el Mal se ha esfumado por completo: de repente, nos sorprendemos riéndonos de las coreografías que imitan el lanzamiento de las bombas, o de frases como "Springtime for... Germany, / winter for Poland and France". La mayor desgracia del mundo se ha develado como un material tan susceptible de hacernos reír como cualquier otro. El público se pone de pie y aplaude el espectáculo; se ha reído estrepitosamente, pero no ha podido evitar cierta sensación sorda de culpabilidad (acaso los ecos de la Interpretación Histórica). Los espectadores de la película, también, nos reímos con ese público ficticio; nos reconocemos en ellos. En realidad, se trata de un juego macabro de espejos. Mel Brooks no se está burlando de la Historia. Mel Brooks se está burlando de nosotros:
...it ain't no mistery
if it's politics or history,
the thing you gotta know is
everything is show biz (5:43-5:54)
¿O alguien pensó realmente que el Comediante no estaba consciente de lo que hacía?
sábado, 5 de septiembre de 2009
jueves, 3 de septiembre de 2009
Todo parece estar yéndose a la mierda.
Todo parese estar lléndose ha la mierda.
Tengo una novela por escribir. Tiene la forma de una Ñabatea.
Todo parese estar lléndose ha la mierda.
Tengo un dramita con hocico que quiere aprender a bailar salsa.
Todo parese estar lléndose ha la mierda.
Tengo delirios freudianos reconocibles. En las noches, las contriciones zumban como mosquitos y se posan en mi pecho, agitando las patitas de rata y haciéndome saltar las lágrimas.
Todo parese hestar yéndose a la shit.
Violetta Valéry es la síntesis de toda la metafísica occidental.
Todo PARECE estar lléndose a la shit.
A veces las teorías lingüísticas son más bellas que las mujeres que caminan un viernes por la noche por Barranco.
Todo parece estar YÉNDOSE. A la mierda.
Todos los artistas son como el Quijote. El Quijote no era un artista. Todos los artistas no son artistas.
Todo parece estar. Lléndose a la MIERDA.
Todo parese hestar yéndose ha la mierda.
TODO PARECE ESTAR YÉNDOSE A LA MIERDA.
Todo parese estar lléndose ha la mierda.
Tengo una novela por escribir. Tiene la forma de una Ñabatea.
Todo parese estar lléndose ha la mierda.
Tengo un dramita con hocico que quiere aprender a bailar salsa.
Todo parese estar lléndose ha la mierda.
Tengo delirios freudianos reconocibles. En las noches, las contriciones zumban como mosquitos y se posan en mi pecho, agitando las patitas de rata y haciéndome saltar las lágrimas.
Todo parese hestar yéndose a la shit.
Violetta Valéry es la síntesis de toda la metafísica occidental.
Todo PARECE estar lléndose a la shit.
A veces las teorías lingüísticas son más bellas que las mujeres que caminan un viernes por la noche por Barranco.
Todo parece estar YÉNDOSE. A la mierda.
Todos los artistas son como el Quijote. El Quijote no era un artista. Todos los artistas no son artistas.
Todo parece estar. Lléndose a la MIERDA.
Todo parese hestar yéndose ha la mierda.
TODO PARECE ESTAR YÉNDOSE A LA MIERDA.
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